El optimismo no es negar la realidad, ni fingir que todo está bien cuando no lo está. Es una forma intencional de ver el mundo que te permite mantener la esperanza, incluso en medio del caos. Es una habilidad que puedes cultivar, y en este artículo quiero compartir contigo mi entendimiento de lo qué es realmente el optimismo y cómo puedes integrarlo a tu vida sin perder tu autenticidad o caer en lo que muchos ahora llaman o describen como positivismo tóxico.
Cuando Laura tenía 34 años, perdió su empleo en una empresa donde había trabajado más de una década. Es madre de dos hijos, su pareja atravesaba una crisis personal y sus ahorros apenas cubrían un par de meses más. La incertidumbre la abrazó con fuerza, tenía enormes ganas de llorar o de salir corriendo, sin embargo, eligió hacer pausa y decirse a sí misma, «quizás este sea el comienzo de algo mejor”. Eso es optimismo.
Qué es optimismo
El optimismo es una actitud mental que te lleva a interpretar los eventos con una expectativa positiva. No significa ignorar los problemas, sino creer que puedes encontrar soluciones, aprender de los desafíos y creer que lo que viene, aunque te cause mariposas frenéticas en el estómago, puede ser mejor. Es una propensión a juzgar los eventos y situaciones desde su aspecto más favorable.
Según la psicología positiva, el optimismo está relacionado con: mayor bienestar emocional, menor riesgo de depresión, mayor resiliencia ante la adversidad y mejores relaciones personales.
«El optimismo es la fe que conduce al logro. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza.» – Helen Keller
Optimismo versus positivismo tóxico
Hay una diferencia importante entre el optimismo consciente y el positivismo tóxico. El primer estado mental acepta las emociones, el dolor y el cansancio, el segundo los niega. Si viste la película Intensa-mente o Del Revés (así la nombraron en España), el positivismo tóxico, es como cuando en la primera película el personaje de alegría intentaba a toda costa inhibir la tristeza porque creía firmemente que no era conveniente para Riley. El optimismo no es esto.
Para entenderlo mejor veamos un contraste entre la mirada de una persona optimista y la de alguien envuelto en un positivismo que podríamos considerar tóxico.
| Optimismo consciente | Positivismo tóxico |
|---|---|
| Acepta el dolor | Finge que todo está bien |
| Busca soluciones realistas | Reprime las emociones, las maquilla o disimula |
| Inspira acción | Obliga a “estar bien” todo el tiempo |
| Cultiva esperanza | Crea presión emocional |
¿Por qué el optimismo es tan importante?
El optimismo es una herramienta de fortaleza interior. Cuando te permites pensar con esperanza, puedes:
- Reconectar contigo misma.
- Salir del piloto automático.
- Elevar tu amor propio.
- Tomar decisiones con más confianza.
Además, las personas optimistas suelen tener más energía vital, mejor manejo del estrés, más oportunidades en lo laboral y lo personal y una vida más plena, incluso en medio de la incertidumbre.
¿Cómo puedo ser más optimista?
Aquí no vas a encontrar promesas vacías como “piensa en positivo y todo se resolverá”. Lo que sí vas a encontrar son algunas prácticas reales que puedes aplicar para elevar tu nivel de optimismo:
1. Identifica tus pensamientos automáticos
¿Qué te dices a ti misma cuando las cosas no salen como esperas?
¿Te hablas con compasión o con juicio?
Tip de oro: Lleva un diario por 7 días y registra tus pensamientos ante situaciones difíciles. Luego pregúntate:
- ¿Este pensamiento me ayuda o me sabotea?
- ¿Qué otro pensamiento más amable puedo practicar?
2. Haz pausas de gratitud intencional
No se trata de ignorar lo malo, sino de ampliar tu enfoque. Aunque tengamos ocasionalmente días en los cuales nos sentimos desesperanzado(a)s o que todo va «de mal en peor» agradece esa experiencias que te ayudan a crecer o a forjar tu caracter y encuentra el oro del día, ese instante, momento o situación que te regaló un matiz diferente.
Ejemplo: “Hoy tuve un día difícil en el trabajo, pero también tuve una conversación que me hizo sonreír.”
Cuando acompañaba a mi mamá al hospital Oncológico en el que la atendían, la experiencia en general era para mí devastadora y deprimente, sin embargo agradecía el poder apoyarla, el brindarle ciertos cuidados y condiciones que otros pacientes anhelarían y el oro estaba en esas cuidadoras que la acompañaban, esa enfermera que le traía un postre o algo que le regalaba a ella instantes mágicos. Siempre, aunque no lo parezca, hay una luz al final del túnel.
Tip: Escribe cada noche 3 cosas pequeñas por las que estás agradecida.
3. Rodéate de contenido que alimente tu esperanza
Instagram, YouTube y Pinterest están llenos de frases vacías, de personas que hasta con buena intención publican contenido superficial en busca de «me gusta», monetización o atención, pero también puedes elegir seguir a quienes inspiran desde la experiencia real, conocedores que te comparten generosamente lo que han aprendido o desaprendido, lo que conocen o estudian y puedes sacarle gran provecho a esto.
Sigue cuentas que hablen de desarrollo personal desde la verdad, no desde el “todo es fácil”.
Aquí te recomendamos algunos canales de Youtube que nos gustan:
- Gabor Mate | Trauma (con una perspectiva muy diferente)
- Carol Dweck* | Mentalidad de crecimiento
- Tal Ben Shahar | Psicología positiva
- Adam Grant | Psicología organizacional
- Brene Brown | Vulnerabilidad
- Y por supuesto, con mucho cariño y humildad aunque aún no esté a estos niveles, te invitamos al de A Colorful Day.
*Carol Dweck no tiene canal propio de YouTube así que compartimos una de sus conferencias más reconocidas publicada por la Universidad de Stanford para la que imparte Psicología.
4. Crea rituales que fortalezcan tu mente
- Afirmaciones positivas conscientes (elige frases que te conecten, no que te fuercen). Este sitio está lleno de ellas.
- Respiraciones profundas intencionales.
- Lectura de 10 minutos diarios de algo que eleve tu visión.
Frase guía: “Elijo ser más amable conmigo cada día.”
5. Acepta que el optimismo también se entrena
Hay días nublados, y eso no te hace menos optimista. Te hace humana. El optimismo no es una meta final, es un músculo que puedes fortalecer y trabajar con cierta frecuencia. Te recomendamos que lo hagas a diario.
Algunas frases de optimismo para practicar
- “Elijo creer que algo bueno puede salir de esto.”
- “Estoy aprendiendo a confiar en el proceso, incluso cuando no lo entiendo todo.”
- “Cada día tengo una nueva oportunidad de empezar con intención.”
Puedes crear tu propia colección de frases y usarlas como mantras diarios, fondos de pantalla o pines en Pinterest.
Recuerda: el optimismo no te desconecta, te reconecta
Ser optimista no significa vivir en La La Land. Significa recordar que tu historia aún está en construcción, y que tú tienes voz en cómo se desarrolla.
El optimismo auténtico es una decisión diaria. No se trata de sonreír todo el tiempo, sino de saber que pase lo que pase, puedes volver a ti, a tu centro, a tu capacidad de esperanza.
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