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Es obvio que el autocuidado personal es vital, pues si no te cuidas apropiadamente, en la justa medida, te irás deteriorando hasta el punto de comprometer tu salud y tu calidad de vida.

Sin embargo, a pesar de saber lo crucial que es esto, por diferentes motivos, es un área que con facilidad es descuidada o el tiempo que se le invierte es insuficiente o solo le prestas atención a algunas dimensiones dejando las otras a la buena de Dios.

La idea es proponerte 9 maravillosos hábitos saludables y accionables para que puedas diseñarte un efectivo programa de cuidado personal hecho a tu medida.

Antes queremos ahondar un poco más en lo que significa este concepto y lo valioso que es cuando lo aplicas en tu vida.

¿Qué es el autocuidado personal?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene que ver con la capacidad, en este caso de un individuo, de enfocarse en el cuidado y el mantenimiento de su salud, la prevención de enfermedades y la atención de estas últimas. Estas acciones en pro del cuidado de la salud son realizadas de manera deliberada y por iniciativa propia.

Es todo grupo de acciones que tú realices a favor de tu salud integral y tu bienestar, pero lo haces a conciencia, como una cualidad innata. El objetivo principal de todo esto va más allá de garantizar tu supervivencia y se convierte en una búsqueda continua de mejorar tu calidad de vida. Es un acto de amor propio.


Una pregunta clave que te puedes hacer cada día a ti mismo, que conecta con este tópico y que se puede convertir en un ejercicio de autoconciencia es, ¿qué necesito en este momento para sentirme bien? en términos de salud y bienestar.

La respuesta honesta que te des será tu brújula para indicarte qué te conviene realizar como prioridad para tu autocuidado personal. Lo que funcione para ti, no necesariamente será una fórmula que le servirá a todos los demás ya que cuidarte es en parte subjetivo y situacional, como veremos más adelante.

Muchas veces estás esperando que otras personas estén pendientes de tus necesidades y las atiendan. Practicar el autocuidado empieza por tomar conciencia de que eres responsable, a menos que tengas algún impedimento físico o mental que te lleve a depender de otros, de tu propio bienestar y que lo puedes extender a aquellas personas allegadas a ti como tu familia.

Aunque se asocia más con el cuidado de la parte física, hay diferentes tipos de autocuidado.

Tipos de Autocuidado

Aunque hay varias clasificaciones, básicamente el autocuidado se alinea con las dimensiones humanas o 4 cuerpos, es decir física, mental, emocional y espiritual y usualmente se le añade la parte social pues la realidad humana es interdependiente y en la interacción con otros hay también importantes formas de mejorar tu bienestar .

Estas formas o tipos de autocuidado están interconectadas, es decir en muchos casos, dependen las unas de las otras por lo que una palabra claves es equilibrio. Como un auto estándar que tiene 4 llantas para poder andar y si una o más están bajas se afecta su capacidad para seguir rodando y recorriendo.

De esta misma manera, debes asegurarte que le estás prestando tiempo y atención a todas estas formas para cuidar de ti misma.

Autocuidado físico

Es uno de los más obvios y básicos. Vives en un cuerpo que carece de repuesto, es tu templo, tu hogar primario.

Incluye todas las actividades y hábitos saludables que te ayuden a relajarte, que propicien el movimiento físico, que te provean energía como el descanso apropiado y una excelente y balanceada alimentación.


Preguntas de autoevaluación – cómo está mi alimentación en este momento; será que estoy durmiendo lo suficiente; tengo alguna rutina regular de ejercicios físico o llevo una vida muy sedentaria; le doy algún tipo de seguimiento o cuidado a mi salud general de forma proactiva o solo reacciono cuando algo me sucede.

Puedes rastrear estos compromisos si llevas un diario con este fin.


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Autocuidado emocional

A diferencia de la parte física, que demanda cierta atención (por ejemplo te da hambre para avisarte que tu cuerpo requiere gasolina), la parte emocional es una de las que muchos pasan por alto.

Esta dimensión requiere que realices una elección consciente de brindarte el autocuidado necesario para evitar el colapso cuando permites que muchos malestares se acumulen sin prestarles atención.

Requiere que te comprometas con tus emociones, las gestiones, pero antes para ello debes elevar tu autoconciencia. Implica que dejes de manejarte en piloto automático y mires más por qué reaccioné así ante este evento o experiencia; qué hay aquí que me incomoda tanto o me altera; qué ha pasado hoy que me siento tan eufórica o feliz, etc.

Las emociones que experimentas te indican algo, pero debes encender tu sintonía fina para descubrir qué te quieren comunicar, en vez de ignorarlas y seguir tu rutina como si nada.


Preguntas de autoevaluación – consideras que tienes prácticas saludables para gestionar tus emociones o te dejas llevar por ellas, es decir que reaccionas en piloto automático o en ocasiones de maneras que sientes fueron exageradas; experimentas con frecuencia estrés, te cuesta relajarte o estás muy ansiosa; haces algo que te ayude a recargarte emocionalmente.


Autocuidado personal y hábitos saludables

Autocuidado mental

Así como sucede con el autocuidado emocional esta es un área que muchos también ignoran o dejan de lado hasta que ya hay alguna consecuencia crítica.

Tiene que ver con el tiempo y cariño que inviertes de manera intencional en el cuidado de tu mente, tu agudeza intelectual, el seguir conectando neuronas a través de nuevos aprendizajes, estimular el pensamiento crítico y creativo, pero también al preservar tu higiene mental.

A qué pensamientos le prestas mayor atención, a aquellos que sientes que te empoderan o los que te asustan y llenan de ansiedad. Qué haces de forma habitual para bajar tus niveles de estrés. Aunque el descanso y la ingesta de líquidos, en especial el agua, se ubican también en el área física, todo esto incide en tu salud mental.


Preguntas de autoevaluación – aprendes algo nuevo con cierta regularidad para mantener tu mente activa y actualizarte; lees o escuchas audiolibros; estás haciendo algo para cuidar tu salud mental y tu cerebro.


Autocuidado espiritual

Hay una frase que dice que no somos simplemente seres humanos teniendo una experiencia espiritual sino seres espirituales teniendo una experiencia humana. Eres más que carne y huesos.

Aquí entran todos los cuidados para edificar tu alma, tu conexión con un propósito de vida, tus valores, tu sentido de contribución y todo aquello que realmente te importa.

Te puedes preguntar qué haces actualmente para sentirte más tranquila y serena, para conectar con el presente, vivir en congruencia con lo que crees y sientes, autorrealizarte y sentir que realmente estás dejando un legado.


Preguntas de autoevaluación – has dedicado tiempo a detectar cuál es tu misión o tu propósito de vida; realizas alguna práctica que resulte edificante para tu alma; practicas la gratitud de forma intencional y diaria.


Autocuidado social

Se relaciona con tu conexión personal con los demás y como a través de actividades que eliges efectuar con otras personas, creces, aprendes, te nutres de energía y te sientes bien y, en ese mismo sentido, le aportas tú a ellos.

Cuando cuidas esta dimensión estás más consciente de que no estás sola por lo que puedes sentirte mejor equipada cuando haya circunstancias desafiantes. Así sea que no acudas a otros y resuelvas todo por tu cuenta, el abonar a favor de estas relaciones te ayuda a sentirte acompañada y aumenta tu motivación.

Por otra parte, implica también reconocer si tienes relaciones que están siendo tóxicas y malsanas para ti y actúas en consecuencia. Una persona que practica el autocuidado social sabe que la decisión de a quién deja entrar y a quién saca de su vida es totalmente suya.


Preguntas de autoevaluación – qué estás haciendo para nutrir y cuidar tus relaciones más importantes; inviertes suficiente tiempo cara a cara para hablar, conectar y compartir con las personas que amas; cómo sueles manejar las relaciones que consideras se tornan tóxicas o dañinas para ti.


¿Cómo podemos mejorar nuestro autocuidado?

Aquí es donde entran en juego los 9 hábitos saludables que vamos a compartirte considerando cada una de las áreas señaladas; son, sin embargo, ideas que no aplican a todos, no son one size fit all porque lo que para una persona es algo relajante, por ejemplo, para otra puede generar el efecto contrario. Debes por ello encontrar la manera de personalizar cada hábito sugerido para ti.

El concepto crucial es adoptar aquello que te ayude a cuidarte, que incremente tu salud y tu bienestar. De preferencia, debe ser algo que te guste hacer y te recargue y no que te incomode o altere.

Te sugerimos que veas esta lista de hábitos saludables como un menú y te pongas como objetivo el iniciar con uno de ellos. Muchos cambios a la vez, a menos que seas muy disciplinada, pueden ser abrumadores y agotadores, lo que es contradictorio con el concepto de autocuidado personal.

Aunque la elección es tuya, te motivamos a que empieces con algún «mango bajito», es decir un hábito que requieres adoptar o fortalecer, pero que no implica para ti un enorme esfuerzo.

Cuando empiezas algo nuevo recuerda que tu mente subconsciente lo puede ver como una amenaza, algo desconocido y se resiste a estos cambios. Es por ello que muchos arrancan motivados y en poco tiempo, los hábitos viejos vuelven a plantar bandera y a ocupar su lugar.

Enfócate en un cambio pequeño para encender la llama del entusiasmo. Gradualmen