Publicado originalmente: julio 2019 · Actualizado: septiembre 2026
¿Alguna vez te has sorprendido dándote a ti misma menos paciencia de la que le darías a cualquier persona que quieres? Yo sí, muchas veces. Nos exigimos, nos comparamos, nos hablamos con una dureza que jamás usaríamos con una amiga, y después nos preguntamos por qué nos sentimos vacías por dentro aunque por fuera todo parezca estar en orden.
Amarte a ti mismo no suele estar en la lista de prioridades de nadie. Desde niñas nos enseñaron, de mil formas sutiles, que ponerte primero es egoísmo, que amarte demasiado es vanidad, que lo correcto es dar y dar hasta que no quede nada. Pero la verdad es más simple, y más incómoda a la vez: no puedes dar lo que no tienes. Si tu propio tanque está vacío, todo lo que ofreces a los demás sale de un lugar de carencia, no de abundancia. Amarte a ti mismo no es la meta final, es el punto de partida.
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No puedes dar lo que no tienes, es una frase que seguramente has escuchado y que encierra una gran verdad, das mejor aquello que posees y usualmente en abundancia. Por ende, si quieres dar amor a otros es importante que el amor esté dentro de ti y que la primera persona objeto de tu afecto seas tu mismo.
La vida es un fino balance. Tampoco se trata de caer en algún tipo de narcisismo pero sí entender que el origen del amor hacia otros eres tú mismo. En la medida que te cuidas, te aprecias y te amas desarrollas lo necesario para replicar esto hacia los demás.
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→ Quiero mi rastreador gratisSi quieres entender primero de dónde viene todo esto, los pilares sobre los que se sostiene el amor propio y por qué a veces sentimos que nos falta, tengo una guía más completa donde lo desarrollo a fondo: [cómo fortalecer tu amor propio].
Aquí vamos directo a lo práctico: siete formas concretas de empezar a amarte a ti mismo desde hoy, con ejercicios que puedes hacer sin esperar a sentirte lista.
#1 Regálate diariamente una generosa dosis de cumplidos
Empieza por la persona que ves en el espejo. Enfócate en encontrar cosas que te gusten de ti en vez de mirar primero aquello que menos te gusta. Si te cuesta encontrar algo positivo en el plano físico, busca en la parte emocional o conductual. Qué aspectos de ti consideras positivos, cuáles son esas cualidades de las que puedes sentirte orgullosa, o esas actitudes que muchos aprecian y valoran.
Nos criticamos con una precisión que asusta y nos elogiamos con una tacañería todavía peor. Cambiar eso empieza con un hábito que se siente casi tonto de tan sencillo: mírate al espejo y busca, a propósito, algo bueno que decirte. Puede ser algo físico, pero también algo emocional o de tu forma de actuar — la paciencia que tuviste con tu hijo esta mañana, la valentía de haber dicho que no a algo que no querías hacer.
El ejercicio: durante los próximos siete días, párate frente al espejo cada mañana, mírate a los ojos y di en voz alta, con tu nombre: «(tu nombre), te felicito por lo que has logrado hasta ahora. Te amo y te acepto tal y como eres.» Al principio se va a sentir extraño, incluso incómodo. Eso es normal, significa que estás construyendo un músculo que no habías usado.
Pregunta para tu diario: ¿qué tres cosas hiciste esta semana de las que te sientes orgullosa, aunque nadie más las haya notado?
#2 Evita las comparaciones y la autocrítica
Está muy bien que reflexiones y evalúes lo que haces para ir mejorando, sin embargo no te quedes varado en la autocrítica y mucho menos entres en el terreno de las comparaciones.
Compararte con otra persona es una trampa que nunca termina bien, porque siempre vas a encontrar a alguien que parece tener más, hacer mejor o avanzar más rápido. Lo que sí funciona, y lo digo desde la experiencia, es compararte contigo misma. No con quien eras ayer para castigarte, sino con quien eras hace seis meses o un año, para medir tu propio avance.
El ejercicio: toma tres áreas de tu vida (tu trabajo, tu bienestar físico, tus finanzas) y escribe dónde estabas hace un año y dónde estás hoy. No busques perfección, busca movimiento. Casi siempre vas a descubrir que has avanzado más de lo que tu autocrítica te deja ver.
Pregunta para tu diario: ¿en qué soy mejor hoy que hace un año, aunque todavía no sea donde quiero estar?
#3 Escucha a tu cuerpo
Tu cuerpo te habla constantemente, solo que casi nunca lo escuchamos hasta que grita. Ese dolor de cabeza recurrente, esa tensión en los hombros, ese malestar que aparece siempre en las mismas circunstancias, muchas veces son la forma que tiene tu cuerpo de comunicar una necesidad emocional que tu mente prefiere ignorar.
Con lo anterior en mente, considera que algunos síntomas, dolores, molestias o incómodas manifestaciones físicas son las formas en la que el cuerpo te comunica que hay algo en el plano emocional a lo que debes prestar atención.
Si te amas es vital que escuches a tu cuerpo, procures entender qué te está comunicando, le prestes atención y busques la manera de sanar esa molestia en vez de ignorarla o luchar contra ella. Si amas a alguien una manera de mostrar tu respeto y amor es escuchándolo. Entonces haz lo propio con tu cuerpo.
Si hay alguna dolencia que tengas en este momento, haz un alto y conéctate con esa parte del cuerpo. Piensa desde cuándo se manifestó; qué la pudo desencadenar; en qué momentos o situaciones se acentúa más o por el contrario, cuándo se apacigua el malestar; qué has hecho para ayudarte a sanar o qué podrías comenzar a hacer (o dejar de hacer) para mejorar.
El ejercicio: la próxima vez que sientas una molestia física repetida, en vez de solo tomarte algo para el dolor, detente y pregúntate: ¿cuándo empezó?, ¿qué estaba pasando en mi vida en ese momento?, ¿qué situación o persona la activa?, ¿qué necesito hacer diferente? Trata a tu cuerpo con la misma consideración que le darías a alguien que amas y que te está pidiendo ayuda.
Pregunta para tu diario: ¿qué me está diciendo mi cuerpo esta semana que llevo tiempo sin querer escuchar?
#4 Se paciente contigo mismo
A un amigo que está aprendiendo algo nuevo le damos tiempo, comprensión y ánimo cada vez que se equivoca. A nosotras mismas, en cambio, nos exigimos dominarlo todo desde el primer intento. Date la oportunidad de mejorar tu desempeño o adaptarte al cambio sin insultos o reclamos.
La psicóloga Carol Dweck popularizó una palabra que a mí me cambió la forma de verme cuando fallo: «todavía». No «no puedo hacer esto», sino «todavía no puedo hacer esto, y estoy aprendiendo cómo.» Ese pequeño cambio convierte el fracaso, que se siente como un punto final, en una etapa dentro de un proceso que sigue abierto.
El ejercicio: la próxima vez que te sorprendas pensando «no sirvo para esto» o «siempre lo arruino», detente y reformula la frase agregando «todavía» al final. Dilo en voz alta si puedes. Es simple, pero cambia por completo el lugar desde el que te hablas.
Pregunta para tu diario: ¿qué me he estado exigiendo dominar de inmediato, cuando en realidad apenas estoy aprendiendo?
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#5 Practica la gratitud a diario y agradece todo lo que ya tienes
Si puedes agradecer a diario significa que tienes bendiciones en tu vida. Reconoces también que estás rodeado de abundancia y que de alguna manera, tu existencia es maravillosa, que tú eres maravilloso.
La gratitud casi siempre la dirigimos hacia afuera: a otras personas, a las circunstancias, a la vida. Pocas veces la dirigimos hacia nosotras mismas, a mí también se me olvida más de lo que quisiera admitir. Y sin embargo, agradecerte a ti misma por lo que ya eres y ya tienes es una de las formas más directas de practicar amor propio, porque te obliga a poner la atención en la abundancia presente en vez de en lo que todavía falta.
Quien se ama decide avanzar con su mirada puesta en el potencial, lo que aún puede alcanzar o lograr y no en sus carencias. Reconoce sus virtudes, aunque sabe que tiene debilidades u oportunidades de mejora.
Las personas que practican la gratitud, incluso ante los eventos o situaciones desafiantes, son personas que aman la vida misma, han desarrollado una mentalidad de abundancia y son capaces de ver el oro donde otros solo ven trozos de carbón.
Vivir agradecidos es una manera de manifestar amor por la vida y por ti mismo y tu rol ante ella.
El ejercicio: cada noche, antes de dormir, escribe tres cosas específicas por las que te sientes agradecida contigo misma ese día. No logros grandes — pueden ser tan simples como haber tenido la disciplina de salir a caminar o haberte permitido descansar sin culpa.
Pregunta para tu diario: ¿qué parte de mí he dado por sentada esta semana y merece reconocimiento?
#6 Cuida como alimentas mente, cuerpo y espíritu
Amarte a ti misma también se nota en lo que consumes, y no hablo solo de comida. Hablo de tus hábitos alimenticios y de mantener un balance que te haga sentir bien, pero también de lo que dejas entrar a tu mente: lo que lees, lo que escuchas, las cuentas que sigues, incluso las palabras que usas contigo misma en silencio. A mí me ha pasado que después de un rato de scroll salgo sintiéndome peor sin saber bien por qué, y casi siempre, cuando reviso, encuentro la cuenta que me dejó así.
Revisa lo que comes y cómo comes. ¿Te alimentas de manera balanceada e incluyes un poco de cada tipo de alimento o hay demasiado de algo y muy poco de otros ingredientes importantes?
Igual nos remontamos al punto 1 de esta entrada, qué le das a tu mente y espíritu palabras de ánimo, libros edificantes, frases inspiradoras, cumplidos y afirmaciones positivas diarias o por el contrario, te comparas en exceso, te ofendes, insultas y desanimas con las frases que dices de ti, lo que ves o lees en vez de inspirarte te desmotiva y aletarga…
El ejercicio: durante una semana, lleva un registro simple de qué cuentas o contenidos te dejan sintiéndote peor después de verlos. Al final de la semana, silencia o deja de seguir al menos a dos de ellas. No tienes que justificarlo con nadie.
Pregunta para tu diario: ¿qué estoy alimentando en mí sin darme cuenta, con lo que como, lo que leo o lo que me digo?
#7 Descansa apropiadamente
No todo puede ser trabajar, andar y correr. Te han hecho creer que parar es malo, que tomar un alto en el camino no es de ganadores.
A veces un buen receso o descanso viene bien para reponer energía, para darle una pausa a tu mente y poder acceder a tu corteza prefrontal donde el cerebro realiza funciones ejecutivas que tienen que ver con planeación estratégica y creatividad, entre otras cosas.
Culturalmente aprendimos que descansar es sinónimo de flojera, y esa creencia nos ha costado caro. Reconozco que a mí también me costó quitarme la culpa de descansar sin sentir que estaba perdiendo el tiempo. La realidad es otra: el descanso es el espacio donde tu mente procesa, planea y crea. Las mejores ideas casi nunca llegan a mitad del esfuerzo, llegan después, cuando por fin te permites parar.
Si andas siempre acelerado sin parar, es posible que lleves tu máquina forzada, sin dar espacios para escucharla. Como notarás si tu cuerpo quiere decirte algo si no haces un alto.
Cuando decimos que descanses apropiadamente es que mantengas un buen hábito de horas de sueño, así como que te regales breves pero significativos espacios de desconexión o descanso durante tu día y que cuando te vayas de vacaciones lo hagas de verdad.
Si te valoras y quieres a ti mismo, procurarás ser cuidadoso y noble con tu cuerpo y mente dándote esos espacios de receso cada vez que sea necesario.
El ejercicio: define una hora fija en la noche para desconectarte de pantallas, y sostenla por una semana antes de juzgar si funciona o no. Cuando sientas culpa por descansar, repítete: «descansar es parte de mi trabajo, no una interrupción de él.»
Pregunta para tu diario: ¿qué idea o claridad ha llegado a mí en los momentos en que por fin me permití parar?
Y qué ganas con amarte a ti misma
Practicar estas siete formas no es un ejercicio de autoayuda aislado, cambia cosas concretas en tu vida diaria. Te conviertes en una mejor versión de ti misma: irradias más entusiasmo y te vuelves más asertiva en tus relaciones. Le pones un alto a quien te maltrata o te lastima, porque empiezas a aceptar solo el amor que sabes que mereces. Te cuidas y te aceptas más, equilibrando la crítica que ya tienes de sobra con el reconocimiento de tus propias fortalezas. Y mejora tu vida profesional y tu vida en general: la forma en que te valoras influye directamente en si te atreves a pedir el salario que mereces, a levantar la mano para ese ascenso, o a atraer las oportunidades que hasta ahora dejabas pasar.
Ninguna de estas siete formas exige que cambies de vida de un día para otro. Exigen algo más simple y a la vez más difícil: elegir, todos los días, tratarte como tratarías a alguien que amas de verdad. Ese es el trabajo, y sostenerlo es más fácil cuando tienes un espacio fijo para hacerlo, por eso armé el Diario de Amor Propio y Autocuidado, un kit de 24 plantillas imprimibles pensado exactamente para estos ejercicios de reflexión diaria. Si quieres darle estructura a lo que acabas de leer en vez de que se quede solo en buena intención, ese es tu siguiente paso.
Y si por ahora prefieres algo gratuito para empezar, te dejo mi kit de rastreador de hábitos y la invitación a suscribirte para seguir recibiendo contenido como este directo a tu correo. Y si quieres seguir este camino conmigo cada semana, ahí también está mi canal de YouTube.
Hay un pensamiento que resume muy bien este punto «aceptamos el amor que creemos merecer«.
Una persona que se quiere aprende a detectar cuando no hay reciprocidad y más bien la menosprecian; pero como se ama no lo permite, lo reconoce y toma una decisión con base en ello.
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Si te amas estarás más dispuesto a cuidarte porque sientes que eres valioso, que le aportas algo singular al mundo, que aunque todo pueda seguir sin ti (porque en la vida no hay alguien indispensable) habrá personas o situaciones en las que harás falta y tu ausencia será notoria.
Una prueba para saber si te aceptas es mirarte en el espejo y ser capaz de reconocer primero tus mejores ángulos, tu belleza externa e interna, tus rasgos más atractivos y cualidades.
Mejora tu vida profesional y tu vida en general
Alguien que se ama solicita un pago justo y unas excelentes condiciones de trabajo; no teme a solicitar un aumento o promoción porque se siente seguro de sí mismo. Simple, como se valora siente que merece estas cosas.
Por el contrario si tu amor hacia a ti es bajo, aceptarás cualquier condición a cambio de un trabajo que muchas veces ni siquiera te gusta.
Si este artículo te resonó, tengo algo concreto para ti.
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→ Quiero mi rastreador gratisComo irradias confianza y felicidad te vuelves también una persona capaz de atraer experiencias sanas, personas positivas, confiables y felices a tu vida. En otras palabras te conviertes en un imán de situaciones favorables para ti. Incluso si te sucede algo desafiante tendrás mayor posibilidad de atraer las soluciones, los recursos o contactos que te ayudarán a superarlo.
Disfrutaste nuestra entrada 7 efectivas Formas de Amarte a ti Mismo (Guía para Amarte más cada día)
Vive a todo color
¿Qué opinas de estas ideas? Practicas alguna de estas actividades con regularidad, ¿cuál ha sido tu experiencia?
Como siempre te recordamos que nos encantaría recibir tus comentarios y sugerencias.
Amé los consejos, muy acertados con mi situación actual, tengo q actuar en unos más que en otros, tengo inseguridad, pero no me dejo batuquear por nadie,Gracias
¡Muchas gracias María Elena! por tus comentarios. Es importante trabajar el amor propio, es la base de todo. No podemos dar lo que no tenemos, hay que llenar nuestra batería para apoyar también a otros.
Estas consejos para poder subir mi propio amor propio
Gracias por compartir,
Un desacuerdo, pienso que toda persona es indispensable, en lo pequeño o en lo grande.
Si bien puede sustituirse en alguna función, no como persona valiosa .
La vida de una persona valiosa es única e irrepetible
Muchas gracias Patricia por visitarnos y dejar tus comentarios. Aunque sobre ciertos aspectos tengamos puntos de vista distintos al parecer ambas coincidimos en lo importante que es amarse a uno mismo.