Amo el mar, desde que tengo uso de razón.   El porqué, no lo sé, pero me tienta cada vez que lo veo y puedo pasar mucho tiempo contemplándolo.  Así que la sola idea de vivir en la playa, cerca del mar siempre ha estado en mi bucket list.

Hace un par de años logré materializar ese sueño.  Me mudé junto con mi familia a una comunidad de playa local.  Miento si digo que resultó fácil adaptarme porque, aunque era uno de mis anhelos, dejé atrás grandes oportunidades profesionales, amistades y una agitada vida social de ciudad.

Estamos atados al océano. Y cuando volvamos al mar, ya sea para navegar o para ver, volveremos de donde venimos.JHON F. KENNEDY

El cambio, sin embargo, valió la pena.  Reconozco que no es un estilo de vida que le va a todo el mundo porque cada quien tiene sus preferencias, pero si el mar y el ambiente de sol, arena y sal es algo que disfrutas mucho, vale la pena que consideres vivir en la playa en vez de solo visitarla esporádicamente.

Si aún no estás convencido, quiero contarte algunas de las ventajas que experimenté al residir en la playa.

1 Los amaneceres

Merecen un capítulo especial porque son mágicos. No solo es la belleza de poder contemplar el sol elevándose sobre el mar (ya que algunos apartamentos de ciudad también ofrecen esa vista) sino la combinación de elementos.  En el fondo tienes el sonido de la naturaleza, los pájaros y la tranquilidad (al menos en esta comunidad así era) versus todos los sonidos típicos de la ciudad.

vivir en la playa
Fotos tomadas desde mi balcón

2 Menos estrés, más salud y paz

Por supuesto que uno puede elegir mantenerse sereno aún en el sitio más caótico y ruidoso, pero requiere altas dosis de concentración, enfoque y autocontrol.  La playa en cambio te ofrece un escenario pletórico de paz lo que facilita todo el proceso para la mente y el cuerpo.

3 Todo está cerca y si no, igual llegas rápido.

No sé en tu ciudad, pero en la mía los tranques vehiculares están a la orden del día.  Eso implica que debes madrugar sí o sí, para llegar a tiempo hasta a los lugares más cercanos.

Mientras viví en la playa esto fue uno de los puntos que más aprecié, cero tranques la mayor parte del año; además casi todo cerca o a una distancia muy razonable e igual si estaba más lejos como tenías la vía libre llegabas muy rápido.  Realmente maravilloso.

4 Poder ir al mar cada vez que te apetezca.

Debo confesar que no fui tantas veces como hubiese querido.  Eso fue una simple elección porque las oportunidades las tenía a diario.  Podía ir a caminar sobre la arena cada vez que quisiera y no solo ir a la playa como tradicionalmente hacemos sino vestido de manera usual para ver el mar de cerca, sentir la arena entre los dedos y disfrutar uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza.

Creo que esta puede ser una de las mayores ventajas de vivir en la playa.

vivir en la playa5 Contacto permanente con la naturaleza.

Algunas personas tienen la ventaja de vivir en ciudades rodeadas de mucha naturaleza mas no es la realidad de la gran mayoría.  En muchos sitios los árboles y todo lo verde ha sido desplazado por grandes edificaciones.  Al residir en la playa la naturaleza es parte de tu entorno diario, no es posible escaparte, lo que te ofrece alternativas y más espacios para detenerte a contemplar, escuchar y sentir el ambiente que te rodea.

6 Mayor oportunidad de hacer actividades al aire libre.

El entorno en el que vives se presta para hacer muchas más actividades al aire libre.  Donde vivía no solo estaba la playa sino que había gran cantidad de árboles y plantas, mucho verde por lo que la mayoría de las reuniones eran afuera en el patio con sol o a veces hasta con un toque de lluvia.  Los espacios naturales ofrecen un marco genial para las reuniones y definitivamente es un ambiente diferente.vivir en la playa

7 Mayor calidad de vida.

Todo lo enunciado en los puntos previos se resume en mayor calidad de vida.  Te puedes levantar un poco más tarde porque no tienes tranques o puedes levantarte temprano y dedicar ese tiempo a tu ritual matutino y empezar así el día de forma diferente.

En mi caso podía llevar y recoger a mi hijo en su colegio sin mayores sobresaltos.  En la ciudad con los tranques no me resultaba posible así que optaba por el servicio de bus escolar. Esos viajes diarios y cortos en auto se transformaban en más tiempo para compartir y platicar.

8 Oficina con vista al mar.

vivir en el mar
Desde mi balcón de día

Esto no aplica para todos, pero lo comparto porque sí aplicó para mí.  Al mudarnos renuncié a un excelente trabajo y estando en la playa decidí lanzarme a emprender (una gran aventura con altos y bajos que contaré en otra entrada) así que trabajaba desde la casa.

Aunque mi área de trabajo era en una habitación, elegí que todas las mañanas mi oficina sería el balcón para disfrutar la vista, la brisa y el entorno natural.  Si te mudas a la playa y vives en una casa igual tendrás un pedazo verde en el que puedes tener contacto permanente con la naturaleza.


Vamos más o menos a la mitad, te animas a vivir en la playa…


9 Mayor facilidad para hacer turismo interno.

Usualmente las playas están en sectores turísticos, ese era nuestro caso.  La playa en la que vivíamos estaba a solo una hora de la ciudad, en un sector considerado parte del interior del país.  Por ende, nos rodeaban una gran cantidad de parajes maravillosos (lagos, ríos, montañas, valles).

Cada fin de semana podíamos elegir conocer algún lugar diferente y como nos quedaba cerca y no viviríamos el gran tranque de regreso a la ciudad, teníamos la opción de quedarnos hasta más tarde y aprovechar al máximo nuestro tiempo en familia.

10 Ahorros significativos en algunos gastos.

Esta ventaja varía en cada caso.  En lo particular, al experimentar menos tráfico vehicular el gasto en combustible para el auto bajó.  A pesar de que íbamos a la ciudad con cierta frecuencia, aún así nuestro gasto mensual se redujo al menos en un 25%.

Algunas hortalizas y frutas las podíamos conseguir a mejor costo porque había productores en el área.  Aplicaba también para las plantas ya que en este sector hay viveros.

Y tal vez esto fue fortuito, pero al estar lejos de las tiendas y los centros comerciales más grandes, nuestro ritmo de compras bajó muchísimo.  Ya no veíamos tan necesario ir a comprar cosas como antes.   Realmente íbamos a comprar solo si era algo importante o indispensable.


11 Un ritmo de vida con menos revoluciones.

Esto se relaciona con el punto 2.  Aprendes a saborear más la vida.  No es que te vuelves lento porque igual puedes llevar un ritmo de trabajo intenso, es que pasas de modo ciudad a modo playa y disminuye la agresividad con la que muchas veces vivimos en la ciudad.

El solo hecho de no confrontar tranques, pasar horas en la calle para ir a un lugar que está a pocos kilómetros, manejar el estrés pues aunque saliste muy temprano es muy probable que llegues tarde y haya consecuencias por ello, te cambia la perspectiva.

Esto redunda en tu salud y los 3 lo notamos.  A pesar de que tuvimos momentos de tensión por otras situaciones (mi emprendimiento y sus altibajos, un negocio familiar fallido y otro par de aventuras) vivíamos con una sensación de tranquilidad.vivir en el mar

12 Los atardeceres y la luna llena.

Lo separé de la ventaja #1 porque estos son punto y aparte.  Ambos eventos vistos cerca del mar son espectaculares.  Los atardeceres con todos sus matices y el reflejo del mar enmarcan una obra maestra.

Y cuando hay noche de luna llena es un show para el que vale la pena estar en primera fila.  Parece que la luna sale pedazo a pedazo desde el mar y a medida que sube se refleja y traza una línea de brillo sobre el agua, es indescriptible.

Otra toma desde el balcón

Todo eso en la playa lo puedes ver en vivo y a todo color y cenar, si gustas, mientras lo vives.

13 Puedes ejercitarte en un entorno natural.

En la ciudad muchas personas acuden a parques a caminar y correr porque es diferente hacerlo en un sitio rodeado de naturaleza que en una calle o avenida regular.

Si vives en la playa ya he mencionado un buen par de veces que la naturaleza es tu marco permanente así que puedes ejercitarte rodeado siempre de árboles, plantas, flores, sonidos naturales.  Tienes la opción de caminar por la arena a lo largo de toda la costa o borde de la playa; para los ciclistas es un paraíso porque cuentan con vías poco transitadas por autos.

Yo elegí practicar yoga y colocaba el mat de yoga en un lugar en el que tenia vista hacia el mar el efecto en mi mente, cuerpo y emociones era sumamente especial.

14 Vivir rodeada de colores brillantes

Algunos dirán que es una percepción muy personal. Por alguna razón, encuentro que algunas ciudades (tal vez por restar tanto verde) van tomando una tonalidad monocromática (mucho cemento).

Claro que hay edificios o casas que resaltan, algo de verde por aquí y por allá, centros comerciales con diseños audaces y unas flores dando acento.

En las comunidades de playa los colores de la naturaleza brillan, al punto de gritar.  Están vivos, son llamativos y son mayoría, te rodean, te tocan. vivir en la playa

Para una persona tan visual como yo esto era un estímulo permanente para la creatividad.  Y no solo vi ese efecto en mí, lo noté en mi esposo y en mi hijo.  Ambos sacaron mucho de su creatividad durante nuestra estancia en la playa.

Lo otro son los outfits, no tienes que vestirte tan formal como en la ciudad.  En la playa el vestuario es más casual (hasta para los eventos nocturnos) y la paleta de colores es más amplia pues el protocolo de vestuario es menos rígido.

15 Te rejuvenece el alma.

Vives rodeado de aire rico en yodo, estás expuesto a la naturaleza en su máxima y colorida expresión, evitas los tranques de ciudad, vives a un ritmo diferente, te puedes bañar en el mar todos los días si te place, lo que ayuda a activar tu circulación sanguínea y linfática.

Cada punto suma y pesa más que las desventajas (pues claro que como todo en la vida las hay) que puedas tener al vivir en la playa.

Pero la aventura aun no termina…

En mi caso me mudé de vuelta a la ciudad porque el proyecto que iniciamos no funcionó y surgieron nuevas oportunidades citadinas.  Lamentamos un poco el regresar, pero a la vez nuestra estancia en la playa nos enseñó a saborear más cada momento, a detenernos a reflexionar con más frecuencia y a bajar las revoluciones mentales y emocionales.

vivir en el marAhora, aunque a nivel externo haga muchas cosas, dentro de mí se quedó una buena parte de esa paz y esa armonía del mar.

Conservamos aun nuestro apartamento en la playa (lo visitamos al menos una vez al mes y lo alquilamos para cortas estadías), con el propósito de volver algún día a experimentar ese cambio de rutina radical.  Aunque estamos en la ciudad, rodeados de un gran torbellino, sonidos de autos, bocinas y gente, dentro de nosotros habita un mar de alegría y la viva imagen de las olas, el sol, la arena y la playa.

Cuéntanos

Disfrutaste nuestra entrada.  ¿Te atrae la idea de mudarte a la playa?  ¿Cuál es tu paraje soñado para vivir?  Si me dicen vivir en la playa vs vivir en la ciudad, por supuesto ya sabes qué voy a responder pero esa soy yo, cuéntanos sobre ti.  Nos encanta recibir tus ideas y sugerencias.  Y por supuesto, si quieres comparte, reparte color y un toque de mar.  Sharing is Caring.

Author

Write A Comment

Pin It